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Martes de 11 a 13 Comisión de prácticos 5 Magdalena Giovine y Alicia Montes
Cátedra Klein: Teóricos
Escritura
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Bienvenidos
Este blog está pensado para acercarles información y materiales necesarios en el trabajo de la comisión.
Entrega de los trabajos
El docente de cada taller acordará con los alumnos las fechas de entrega de los trabajos escritos.
Cuando se solicite la entrega de la reescritura de un trabajo, el alumno deberá acompañar la nueva versión del texto con el original corregido por el docente.
Instructivo para la presentación de los trabajos
a. Los escritos tendrán que presentarse tipeados en procesador de textos, en ARIAL 11, interlineado 1 y 1/2, con márgenes de aproximadamente 2 cm de cada lado.
b. Cada trabajo deberá consignar arriba a la izquierda los siguientes datos:
*Nombre y apellido del alumno.
*Número de comisión y nombre del docente de práctico.
*Enunciado de la consigna.
*Modalidad (individual/grupal)
*Indicación de si el texto es "primera escritura" o "reescritura"
*Título del texto escrito
Textos de consulta para usar correctamente o corregir los textos
sábado, 5 de septiembre de 2015
domingo, 30 de agosto de 2015
Para tener en cuenta 1: Diario de escritor
Piglia se cuenta a sí mismo en sus diarios
Sale en septiembre el esperado primer tomo de Los diarios de
Emilio Renzi; LA NACION leyó sus páginas y muestra el viaje al nacimiento del
escritor
Por Matías Néspolo |
Para LA NACION
A fin de mes, Piglia recibirá el premio Formentor. Foto:
Archivo
"Nos vamos pasado mañana. Decidí no despedirme de
nadie. Despedirse de la gente me parece ridículo. Se saluda al que llega, no al
que se deja de ver. Gané al billar, hice dos tacadas de nueve. Nunca había
jugado tan bien. Tenía el corazón helado y el taco golpeaba con absoluta
precisión. Pensé que construía las carambolas con el pensamiento...", así
comienza la historia con la entrada "Miércoles (diciembre de 1957)"
del primer diario. Muchos años después explicaría en clases, conferencias,
ensayos o ficciones que sólo se pueden narrar dos cosas: la muerte y el viaje.
Y su relato pertenece al segundo grupo porque sin duda es un viaje. Un viaje de
359 páginas sin desperdicio a los orígenes de un universo llamado Ricardo
Piglia. El periplo completo incluye otros dos volúmenes futuros, se presume que
más de mil páginas en total, y abarca más de medio siglo de escritura
ininterrumpida.
Se trata del esperado primer volumen de Los diarios de
Emilio Renzi titulado Años de formación -le seguirán Los años felices y Un día
en la vida-, que Anagrama publicará en la Argentina a principios de septiembre,
días antes del estreno del documental 327 cuadernos, de Andrés Di Tella, sobre
el proceso de gestación en libro de ese inabarcable laboratorio de su escritura
y cocina autobiográfica de toda su obra conocido como sus diarios. El número
preciso de cuadernos negros marca Triunfo, primero, y Congreso, después
-"Sus páginas eran una superficie liviana que me ha llevado durante años a
escribir en ellas, (...) convocaban a la prosa y al fraseo, como si fuera un
pentagrama musical o la pizarra maravillosa de la que hablaba Sigmund
Freud"- es otra boutade del Piglia, porque ni siquiera el autor de Plata
quemada sabe cuántos conserva en realidad en cajas de cartón.
Los mismos que, al menos desde 2011, selecciona, edita,
reescribe y, sobre todo, glosa y expande con el añadido de cuentos inéditos,
comentarios y reflexiones desde el presente en un intrincado proceso de
redacción. Proceso que cuenta de viva voz Emilio Renzi a sus 73 años desde un
bar de Riobamba y Arenales en el maravilloso relato "Canto rodado",
que cierra este primer volumen con una puesta en abismo de su propia
construcción. Y como la honestidad de la ficción es una garantía perenne en
Piglia -"el que habla no existe, aunque el contenido de lo que dice sea
real", dice del narrador-, en esa puesta en abismo se revelan detalles
concretos, como la identidad de quien mecanografía al dictado el libro (Luisa
Fernández) dados los problemas de movilidad y el "embromado", diría
Renzi, estado de salud del autor, que padece esclerosis lateral amiotrófica.
La otra vieja broma o guiño es la de su célebre álter ego
(su nombre completo es Ricardo Emilio Piglia Renzi), que apareció por primera
vez en 1965 como traductor de un cuento de Hemingway y autor del prólogo de la
colección de policiales que dirigía entonces y a partir de allí presente en
toda su narrativa, desde Respiración artificial (1980) hasta El camino de Ida
(2013), porque aquí el desdoblamiento es completo. Es siempre Renzi quien
escribe y ensambla "la novela de una vida".
Pero la vieja boutade que conviene tomar en serio es la de
que todos sus libros no eran más que un largo rodeo para poder publicar algún
día sus diarios. A la vista del primer volumen, está claro que Piglia no
bromeaba, y probablemente ésta sea su obra cumbre. Imposible ensayar una
definición genérica de Los diarios... porque todos los planos del poliédrico
universo Piglia están presentes y se superponen: el teórico de la literatura
que escribe ficción, el narrador que hace crítica, el biógrafo de sí mismo que
enlaza a ambos mientras borra las fronteras entre cultura de masas y alta
literatura o el mitómano que hurga en la verdad de cada acontecimiento, por
nimio que sea.
Y lo sorprendente del caso es que esa extraordinaria máquina
de narrar, narrarse y pensar la literatura en un solo movimiento de La ciudad
ausente ya funcionaba desde el minuto cero. Como botón de muestra va el genial
apunte de un precoz Renzi (o Piglia, da igual) un sábado de aquel lejano
diciembre de 1957 sobre los emblemáticos personajes de Salinger y Arlt:
"Comparar Holden Caulfield y Silvio Astier: los dos tienen dieciséis años
(like me), uno se queja, tiene problemas existenciales, quiere irse a vivir
solo a un bosque; el otro no tiene plata, roba libros, quiere ser escritor y
resistir en la ciudad".
Pero volvamos al comienzo porque la cuestión de fondo de
este primer volumen es: "¿Cómo se convierte alguien en escritor, o es
convertido en escritor? No es una vocación, a quién se le ocurre, no es una
decisión tampoco, se parece más bien a una manía, un hábito, una adicción, si
uno deja de hacerlo se siente peor, pero tener que hacerlo es ridículo, y al
final se convierte en un modo de vivir (como cualquier otro)". Y la manía
de Piglia (o su conversión en Renzi) arranca poco antes de cumplir los 17, con
esa entrada en vísperas de la huida de su familia de Adrogué a Mar del Plata,
por la persecución política de la que era blanco su padre (un médico
sindicalista encarcelado tras la Revolución Libertadora de 1955), y continúa
con sus años universitarios en La Plata.
Un viaje iniciático en el que dejan huella las primeras
lecturas, la pasión por el cine, amistades como la de Miguel Briante o
encuentros con figuras como Borges o Ezequiel Martínez Estrada (que motivaría
"Una visita", texto inédito hasta aquí), los primeros amores y las
correrías sexuales (incluida su fijación un tanto edípica por las pelirrojas y
las mujeres casadas), o la militancia y su evolución desde el rechazo al
peronismo paterno, el anarquismo y el trotskismo hasta desembocar en la
sociología marxista de su formación como historiador. Y ese viaje a los
orígenes de Años de formación culmina no por casualidad en 1967, cuando publica
los primeros relatos de La invasión y desaparece el personaje central de esta
novela de formación, su abuelo Emilio, veterano de la Primera Guerra de pasado
turbio que le costeara los estudios y fuese quien en verdad lo iniciara, con
seniles recuerdos, en el arte del relato. "Son como esquirlas, flashes
luminosos, perfectos, sin ilación. Así habría que narrar, pienso a veces."
Algo que ahora agradece el escritor, que no podrá asistir por razones de salud
a Mallorca el próximo 25 de septiembre a la entrega del Premio Formentor de las
Letras 2015. Pero la historia continúa: al universo Piglia aún le restan dos
entregas, y a juzgar por la primera, las expectativas son abrumadoras.
OTRAS BITÁCORAS ARGENTINAS:
Los diarios no tienen una tradición fuerte en Argentina,
pero hay excepciones
En 2014, Abelardo Castillo publicó sus Diarios, que cubren
un período que va de 1954 a 1991. Los Diarios de Alejandra Pizarnik aparecieron
en 2013 en una edición de Ana Becciu.
Bajo el aspecto de la ficción, Néstor Sánchez incluyó como
relato "Diario de Manhattan" en La condición efímera, de 1988.
El escandaloso Borges de Adolfo Bioy Casares, parte de un
diario mayor, vio la luz en 2006.
Si, como dijo el propio Piglia, Witold Grombrowicz es un
escritor argentino, entonces su llamado Diario argentino merece estar en esta
tradición. Es parte de un más extenso y lo publicó, suelto, Sudamericana en
1967.
.
martes, 25 de agosto de 2015
Concepto: extrañamiento
El distanciamiento o extrañamiento es un procedimiento a través del cual se desnaturaliza un hecho, un ritual, una práctica, un espacio, etc. de modo que se produzca una mirada que arroje luz crítica sobre él.
Las estrategias a través de las cuales se puede conseguir este efecto objetivante son muchas: hipérbole deformante, ritualización mecánica, cambio de perspectiva, descripción predominantemente visual sin afectos en juego, etc.
Ejemplos de extrañamiento:
La metamorfosis de F. Kafka, que mestra el problema de la alienación a través de un espejo deformante donde el hombre es mostrado como un insecto.
El teatro épico de B. Brecht que busca qu el espectador no haga catársis ni se implique afectivamente en la acción ( El círculo de tiza caucasiano, Madre coraje, etc.)
Las estrategias a través de las cuales se puede conseguir este efecto objetivante son muchas: hipérbole deformante, ritualización mecánica, cambio de perspectiva, descripción predominantemente visual sin afectos en juego, etc.
Ejemplos de extrañamiento:
La metamorfosis de F. Kafka, que mestra el problema de la alienación a través de un espejo deformante donde el hombre es mostrado como un insecto.
El teatro épico de B. Brecht que busca qu el espectador no haga catársis ni se implique afectivamente en la acción ( El círculo de tiza caucasiano, Madre coraje, etc.)
Consignas a partir de la novela de Pablo Ramos La ley de la ferocidad
Consigna 1:
Entrega martes 24 de agosto o martes 1 de septiembre
Entrega martes 24 de agosto o martes 1 de septiembre
Construir una escena de escritura (presente) en torno a un espacio único que se vea transformado en la alternancia presente-pasado
del relato retrospectivo al que abre esa escena.
La descripción de ese espacio debe ser
minuciosa tanto en el presente como en el pasado. Trabajar la duplicación del lugar de modo alterno, hoy/ayer,
usando oraciones breves bimembres y mayoritariamente unimembres. El yo que
narra debe desdoblarse también en un yo que escribe en el presente y un yo-él
que habita el pasado.
Matriz de escritura: "Noticia" de Pablo Ramos, primeros párrafos de la novela La ley de la ferocidad.
Consigna 2
Entrega martes 1 de septiembre o martes 8 de septiembre
Distanciamiento o extrañamiento
Seleccionar una perspectiva natrativa adecuada para objetivar una escena. Describir las acciones de un procedimiento ritualizado, y al mismo tiempo, a modo de intercalación, las características del epacio en que ese procedimiento se lleva a cabo. La idea es tomar distancia y desnaturalizar la escena de modo que pueda verse su carácter mecánico.
Matriz de escritura: Segmento de la novela de Pablo Ramos en la que describe cómo los empleados de la funeraria se llevan el cadáver de su padre.
lunes, 24 de agosto de 2015
Perspectiva Narrativa y relato
Perspectiva : punto de vista narrativo, voz y focalización
La perspectivaestá constituida por el punto de vista y la voz a partir de las cuales se narra y el foco narrativo que selecciona el narrador para referir la historia, esto es, el lugar que elige para observar y contar los hechos que dan vida al relato:
a. Punto de vista narrativo: mirada que orienta la perspectiva narativa, puede ser interior (homodiegética) o exterior (heterodiegética) al relato.
a.1 Narrador presente como personaje en la acción o narrador-personaje, se narra la historia desde el interior de la historia.
a.1.1. el héroe cuenta su historia
El protagonista del relato refiere su vida o algunos acontecimientos que ha vivido: narrador protagonista
a.1.2 un testigo cuenta la historia del héroe
La perspectivaestá constituida por el punto de vista y la voz a partir de las cuales se narra y el foco narrativo que selecciona el narrador para referir la historia, esto es, el lugar que elige para observar y contar los hechos que dan vida al relato:
a. Punto de vista narrativo: mirada que orienta la perspectiva narativa, puede ser interior (homodiegética) o exterior (heterodiegética) al relato.
a.1 Narrador presente como personaje en la acción o narrador-personaje, se narra la historia desde el interior de la historia.
a.1.1. el héroe cuenta su historia
El protagonista del relato refiere su vida o algunos acontecimientos que ha vivido: narrador protagonista
a.1.2 un testigo cuenta la historia del héroe
Un personaje del relato narra lo que le sucede al protagonista : narrador testigo
a.2 Acontecimientos narrados desde el exterior de la historia, no se trata de un personaje sino de una voz narrativa externa al relato.
a.2.1.. un narrador analista u omnisciente cuenta la historia
Un narrador, que no es personaje del relato, refiere todo lo que sucede y piensan los personajes, reflexionando en torno de los sucesos.
a.2.1.. un narrador analista u omnisciente cuenta la historia
Un narrador, que no es personaje del relato, refiere todo lo que sucede y piensan los personajes, reflexionando en torno de los sucesos.
a.2.2. un narrador cuenta la historia desde el exterior
Un narrador, desde fuera del relato, cuenta lo que sucede pero sin dar información sobre los pensamientos de los personajes y sin comentar los sucesos.
Un narrador, desde fuera del relato, cuenta lo que sucede pero sin dar información sobre los pensamientos de los personajes y sin comentar los sucesos.
Voz : persona que narra, lo más frecuente es el uso de la primera o la tercera persona (tanto en singular o en plurar), menos frecuente es el uso de la segunda.
b. Foco
El foco es el espacio a través del cual se introduce la mirada del narrador para relatar la historia. Hay textos que tienen un solo foco (cuentan los hechos desde un determinado personaje), o no lo tienen, pues se colocan por encima de la historia, y otros que, como la narrativa prismática, utilizan una pluralidad de focos.
1. relato clásico : Es el relato no focalizado o de focalización cero. El narrador sabe más de lo que sabe personaje alguno y sabe todo de todos (sus pensamientos, sus deseos más íntimos, lo que harán , lo que les sucederá o sucedió, etc.). Se llama también visión por detrás (omnisciente), pues es como si se ubicara detrás de la escena narrativa para mirar desde esta perspectiva general y privilegiada todo lo que sucede. Esta visión es la elegida por la mayoría de las novelas del siglo XIX, como Amalia de José Mármol : “Agitada, pálida, no pensaba ya sino en las conversaciones con Daniel relativas a Amalia, en que tantas veces había ponderado su belleza, su talento y la delicadeza de sus gustos. Florencia llegó a su casa a la una y media de la tarde, decidida a referir a su madre cuanto acababa de oír, porque Florencia no había tenido en la vida más amor que el de Daniel, ni más amistad que la de su madre.”
2. relato de focalización interna : El narrador dice lo que sabe determinado personaje. Se denomina narrador con o de campo limitado (equisciente : sabe lo mismo que los personajes ). Esta focalización interna puede ser fija ,siempre desde un personaje (por ejemplo : “No se culpe a nadie” de J. Cortázar), variada, va alternando personajes, o múltiple, presenta las visiones de distintos personajes y sus “versiones diferentes” de los hechos (visión prismática). La piedra lunar de Wilkie Collins es un ejemplo característico de este último tipo de focalización, pues en ella se narra un mismo hecho, el robo de un diamante muy valioso, a partir del testimonio de diferentes personajes.
3. relato con focalización externa : Se lo designa como visión desde afuera. El narrador dice menos de lo que sabe el personaje (información deficiente). Esta forma es la propia del relato objetivo o conductista, y de aquellas narraciones donde sólo se refiere lo que los personajes dicen o hacen. En Los cachorros de Mario Vargas Llosa se emplea esta técnica.
Es importante aclarar que en un mismo texto puede haber distintos focos, según sean las necesidades narrativas, el grado de información que se quiera ofrecer y el efecto que se busque.
b. Foco
El foco es el espacio a través del cual se introduce la mirada del narrador para relatar la historia. Hay textos que tienen un solo foco (cuentan los hechos desde un determinado personaje), o no lo tienen, pues se colocan por encima de la historia, y otros que, como la narrativa prismática, utilizan una pluralidad de focos.
1. relato clásico : Es el relato no focalizado o de focalización cero. El narrador sabe más de lo que sabe personaje alguno y sabe todo de todos (sus pensamientos, sus deseos más íntimos, lo que harán , lo que les sucederá o sucedió, etc.). Se llama también visión por detrás (omnisciente), pues es como si se ubicara detrás de la escena narrativa para mirar desde esta perspectiva general y privilegiada todo lo que sucede. Esta visión es la elegida por la mayoría de las novelas del siglo XIX, como Amalia de José Mármol : “Agitada, pálida, no pensaba ya sino en las conversaciones con Daniel relativas a Amalia, en que tantas veces había ponderado su belleza, su talento y la delicadeza de sus gustos. Florencia llegó a su casa a la una y media de la tarde, decidida a referir a su madre cuanto acababa de oír, porque Florencia no había tenido en la vida más amor que el de Daniel, ni más amistad que la de su madre.”
2. relato de focalización interna : El narrador dice lo que sabe determinado personaje. Se denomina narrador con o de campo limitado (equisciente : sabe lo mismo que los personajes ). Esta focalización interna puede ser fija ,siempre desde un personaje (por ejemplo : “No se culpe a nadie” de J. Cortázar), variada, va alternando personajes, o múltiple, presenta las visiones de distintos personajes y sus “versiones diferentes” de los hechos (visión prismática). La piedra lunar de Wilkie Collins es un ejemplo característico de este último tipo de focalización, pues en ella se narra un mismo hecho, el robo de un diamante muy valioso, a partir del testimonio de diferentes personajes.
3. relato con focalización externa : Se lo designa como visión desde afuera. El narrador dice menos de lo que sabe el personaje (información deficiente). Esta forma es la propia del relato objetivo o conductista, y de aquellas narraciones donde sólo se refiere lo que los personajes dicen o hacen. En Los cachorros de Mario Vargas Llosa se emplea esta técnica.
Es importante aclarar que en un mismo texto puede haber distintos focos, según sean las necesidades narrativas, el grado de información que se quiera ofrecer y el efecto que se busque.
Basado en Figuras III de Gerard Genette.
El tiempo en la narración
Tiempo en el relato:
En todo relato se puede observar una doble presencia del tiempo : existe un tiempo que corresponde a los sucesos referidos (historia) y otro que pertenece al discurso lingüístico (enunciado) por medio del cual esos sucesos son relatados. Esta doble presencia del tiempo es la que explica todas los juegos temporales que se pueden observar en los relatos. Por ejemplo, puede suceder que la infancia y adolescencia de un personaje se cuenten con solo algunas frases y un acontecimiento sumamente breve (subir una escalera) se narre a lo largo de páginas y páginas ; también puede ocurrir que un hecho puntual se narre varias veces y largos períodos temporales no se mencionen en absoluto.
Desde el punto de vista teórico, se denomina tiempo del relato al tiempo del discurso y tiempo de la historia al tiempo correspondiente a los sucesos narrados. Ahora bien, entre estas dos temporalidades se establecen diversas relaciones (de orden, de duración y de frecuencia) que pasaremos a estudiar.
Orden
Para estudiar este aspecto es necesario confrontar el orden a través del cual se disponen los acontecimientos en el discurso con el orden de sucesión de esos mismos hechos en la historia. Tomemos el ejemplo de un texto hipotético para ver con claridad este aspecto :
“ El señor feudal decidió encerrar a su esposa en una torre; tres meses antes una
doncella del palacio la había visto en los brazos de su escudero…”
Cuando se dice “ tres meses antes …”, hay que entender que lo que viene después en el discurso, había sucedido primero en la historia ya que si bien el adulterio se narra posteriormente, en realidad a nivel de la causalidad o lógica de las acciones* sucede primero (el adulterio de la mujer es el que motiva el encierro). A esta diferencia en el orden temporal se la denomina anacronía narrativa ya que es una distorsión temporal el hecho de que lo que se cuente después en el discurso pase primero en la historia.
Discurso: encierro adulterio = Historia: adulterio encierro
Enunciado lingüístico Hechos narrados
Por lo tanto, se puede definir la anacronía narrativa como una discordancia entre el orden de la historia y el orden del relato. Ahora bien, estas anacronías pueden ser retrospectivas cuando se producen con respecto al pasado (se cuenta después lo que sucede primero). En este caso, suelen tener la forma de un “racconto”, relato organizado de lo que sucedió antes, que se introduce a través de algún conector temporal : “unos meses atrás”, “durante su infancia”, etc., o utilizar una técnica que se denomina “flash back” , pantallazo súbito que corta el hilo narrativo para introducir sin previo aviso una escena o secuencia perteneciente al pasado. Muchas veces, este último recurso, se marca con un cambio en la tipografía del texto.
Cuando la anacronía se producen con respecto al futuro, es decir, se cuenta primero lo que sucede después, se la denomina anticipación. Para llevarla a cabo, se puede emplear un recurso que se llama “flash foward” , que es un pantallazo que anticipa de manera más o menos clara los sucesos que ocurrirán en el futuro. Muchas veces, este recurso suele tomar la forma de una visión, un sueño o una adivinación.
Toda anacronía (anticipación o retrospección) es, con respecto al relato en el cual se inserta o injerta, un relato secundario subordinado al primero. Por ejemplo, si en una novela se comienza refiriendo la boda de dos personajes y luego se lleva a cabo un relato retrospectivo de cómo se conocieron, esta última narración depende del relato principal que es el de la boda (relato primero) y puede designarse como un relato segundo de carácter informativo.
Cuando un texto comienza “in media res” , esto es, en la mitad de la historia, se crea la necesidad de insertar uno o más relatos secundarios retrospectivos que expliquen los antecedentes de la historia narrada. En El gaucho Martín Fierro, por ejemplo, se produce esta situación. En efecto, el narrador protagonista comienza a cantar su historia y, como necesita explicar el por qué de su situación actual de gaucho perseguido por la justicia y desertor, debe retroceder hacia el pasado inmediato (racconto) donde se encuentran las raíces de todos sus males.
Por el contrario, muchos relatos en primera persona (novelas de formación, picarescas o biográficas), como Demian de Hermann Hesse, se prestan a la inserción de anticipaciones pues por su carácter retrospectivo (cuentan lo que ya sucedió) el narrador, que desde su posición de adulto narra la historia de su propio crecimiento, está autorizado a hacer alusiones a un porvenir que él ya conoce (anticipaciones), como se puede observar en este ejemplo de la novela antes citada: “hacía tiempo que yo no me comportaba como un buen alumno, tiempo más tarde descubriría que hay caminos por los que Dios puede llevarnos a la soledad y a nosotros mismos. Ese sería el sendero que me conduciría a mí.”
Es importante aclarar que una vez establecidas las anacronías de un texto es necesario interpretar qué función cumplen dentro de él, pues el análisis no puede detenerse en la mera descripción de las discrepancias temporales que se producen entre el tiempo del relato y el de la historia. El manejo del tiempo es siempre parte de la estrategia global de una narración y está subordinado a aspectos estéticos, ideológicos y/o retóricos, es decir, al efecto que se quiere producir sobre el lector. Por ejemplo, en muchas novelas del escritor norteamericano William Faulkner, las continuas retrospecciones tienen como finalidad subrayar hasta qué punto el pasado determina el presente y el futuro de sus personajes. En el caso de nuestro Martín Fierro, es evidente que el relato de su vida pasada sirve para probar las razones de su condición de excluido en un sistema social y político que no le da cabida al gaucho.
En muchas narraciones el relato de sucesos futuros, bajo la forma de sueños o visiones, actúa como anuncio de un destino fatal e ineludible, como sucede en El sueño de los héroes de Adolfo Bioy Casares, con lo cual desde el punto de vista estético se crea un clima saturado de premoniciones :
“Soñó que llegaba a un salón, iluminado con velas, donde había una mesa redonda, muy grande, a la que estaban sentados los héroes, jugando a la baraja. […] Los jugadores se disputaban el derecho a subir al trono, vale decir, a ocupar el puesto principal y de ser considerados el primero de los héroes. […] Gauna advirtió que un camino de alfombbra roja, como la que había, según es fama, en el Royal, llevaba directamente hasta el asiento. Cuando procuraba entender todo esto despertó.[…] Gauna trató de llamar la atención de los muchachos sobre el hecho de que él hubiera soñado con héroes antes de saber que existían y antes de ver las estatuas.”
(Fragmento) El sueño de los héroes, Buenos Aires, Emecé, 5ta. edición, 1989.
Duración
La duración temporal de un texto narrativo se establece a partir de la relación entre lo que dura la historia que se cuenta (un año, un mes, una hora) y la longitud del enunciado narrativo que la refiere, medida en líneas y páginas.
Así en Las mil y una noches se relatan en apenas cuatro líneas los tres años a través de los cuales se fueron reclutando las víctimas del sultán (A lo largo de tres sangrientos años, la despiadada ley impuesta por el monarca se cumplió al pie de la letra. Todas las regiones del reino se llenaron de dolor y espanto porque hasta los más lejanos y ocultos rincones llegaban los enviados del rey para buscar a las jóvenes que habrían de ser ejecutadas después de compartir, tan solo una noche, el tálamo real.) y, por el contrario, el momento en que el visir confía el motivo de su preocupación a Scheherezade (una conversación de no más de media hora en términos de historia) lleva páginas y páginas de desarrollo, pues evidentemente el carácter dramático y clave de esta situación se desea enfatizar en el texto.
La relación de duración entre historia y relato tiene que ver con el desarrollo de un tempo o ritmo narrativo. Ahora bien, este ritmo se logra, al igual que en una pieza musical, a través de cuatro movimientos, esto es, recursos narrativos, fundamentales :
· Elipsis: Es un recurso que consiste en suprimir información no contándola. El uso de esta técnica proporciona una máxima velocidad a la narración pues a través de ella se pueden eliminar, ya que no se mencionan en absoluto, grandes períodos temporales pertenecientes a la historia. Si escribo “Finalizada la guerra de Troya, Ulises regresó a Ítaca”, estoy silenciando diez años en la historia de este personaje y, de este modo, imprimo una máxima velocidad al relato.
· Pausa descriptiva: La detención temporal que supone toda descripción otorga una velocidad mínima al relato. Esto se percibe claramente cuando leemos textos pertenecientes al realismo literario (siglo XIX) como Madame Bovary de Gustave Flaubert, cuya escritura plagada de descripciones resulta, por momentos, de ritmo muy lento para el lector actual.. En este tipo de narraciones la acción parece detenerse a cada momento, pero ello se debe a la importancia decisiva que tienen los indicios de ambiente y personaje en relación con la estética y la ideología del realismo, movimiento que intenta “reflejar la vida con total veracidad y con los métodos de la ciencias positivas” para lo cual emplea recursos que persiguen el “efecto realidad”.
· Escena dialogada ./ Relato sumario: Estos recursos introducen una velocidad intermedia en la narración. El primero de ellos, la escena dialogada (diálogos entre personajes que se incluyen en un relato), tiende, sin embargo, hacia una mayor lentitud que el segundo, relato sumario , que sugiere un ritmo más rápido. Ejemplo de estas técnicas serían el diálogo entre Scheherezade y su padre (escena dialogada) y la referencia a los tres años sangrientos del reinado del sultán ( relato sumario) en Las mil y una noches.
Por lo general, en lo que podríamos denominar el relato clásico, lo más común es una alternancia entre escena dialogada y relato sumario, aunque la elipsis y la pausa descriptiva son muy usadas también.
Frecuencia
Por último, un estudio exhaustivo del manejo del tiempo en un texto narrativo no puede dejar de tener en cuenta la frecuencia narrativa de un relato, que puede tener, como el verbo, dos aspectos* : repetitivo (iterativo) y puntual.
· El aspecto puntual se reconoce cuando en un texto se producen dos situaciones :
Se cuenta una vez lo que ha ocurrido una vez (Ejemplo: “ Juan salió rumbo a China con la certidumbre de que no volvería a ver nunca más ni el cielo ni el sol de su tierra”.
Se refiere una vez lo que ha ocurrido muchas veces (Ejemplo: “Como todos los días, las chicas saludaron a su madre con la mano en alto”.)
· El aspecto iterativo consiste en narrar muchas veces lo que ha ocurrido una sola vez . Este recurso es característico de la narración moderna, pues supone un trabajo obsesivo del discurso que vuelve una y otra vez sobre un hecho puntual de la historia que desea destacar por su importancia significativa. En El extranjero, de Albert Camus, los episodios correspondientes al velatorio y entierro de la madre del protagonista (Mersault) son relatados varias veces, pues la sociedad encuentra en esos hechos la prueba irrefutable de su criminalidad.
También, como en los casos anteriores, es necesario observar cuál es el efecto que se persigue con el empleo de un aspecto iterativo o puntual dentro de un texto narrativo. En la narrativa de William Faulkner, por ejemplo, es frecuente que un hecho del pasado sea narrado obsesivamente. Una de las posibles explicaciones de esta estrategia es que, en sus novelas, los personajes están determinados por el pasado al que vuelven una y otra vez sin poder desprenderse de él, ya que son como fantasmas atrapados por las acciones propias o ajenas ocurridas con anterioridad.
Basado en Figuras III de G. Genette
En todo relato se puede observar una doble presencia del tiempo : existe un tiempo que corresponde a los sucesos referidos (historia) y otro que pertenece al discurso lingüístico (enunciado) por medio del cual esos sucesos son relatados. Esta doble presencia del tiempo es la que explica todas los juegos temporales que se pueden observar en los relatos. Por ejemplo, puede suceder que la infancia y adolescencia de un personaje se cuenten con solo algunas frases y un acontecimiento sumamente breve (subir una escalera) se narre a lo largo de páginas y páginas ; también puede ocurrir que un hecho puntual se narre varias veces y largos períodos temporales no se mencionen en absoluto.
Desde el punto de vista teórico, se denomina tiempo del relato al tiempo del discurso y tiempo de la historia al tiempo correspondiente a los sucesos narrados. Ahora bien, entre estas dos temporalidades se establecen diversas relaciones (de orden, de duración y de frecuencia) que pasaremos a estudiar.
Orden
Para estudiar este aspecto es necesario confrontar el orden a través del cual se disponen los acontecimientos en el discurso con el orden de sucesión de esos mismos hechos en la historia. Tomemos el ejemplo de un texto hipotético para ver con claridad este aspecto :
“ El señor feudal decidió encerrar a su esposa en una torre; tres meses antes una
doncella del palacio la había visto en los brazos de su escudero…”
Cuando se dice “ tres meses antes …”, hay que entender que lo que viene después en el discurso, había sucedido primero en la historia ya que si bien el adulterio se narra posteriormente, en realidad a nivel de la causalidad o lógica de las acciones* sucede primero (el adulterio de la mujer es el que motiva el encierro). A esta diferencia en el orden temporal se la denomina anacronía narrativa ya que es una distorsión temporal el hecho de que lo que se cuente después en el discurso pase primero en la historia.
Discurso: encierro adulterio = Historia: adulterio encierro
Enunciado lingüístico Hechos narrados
Por lo tanto, se puede definir la anacronía narrativa como una discordancia entre el orden de la historia y el orden del relato. Ahora bien, estas anacronías pueden ser retrospectivas cuando se producen con respecto al pasado (se cuenta después lo que sucede primero). En este caso, suelen tener la forma de un “racconto”, relato organizado de lo que sucedió antes, que se introduce a través de algún conector temporal : “unos meses atrás”, “durante su infancia”, etc., o utilizar una técnica que se denomina “flash back” , pantallazo súbito que corta el hilo narrativo para introducir sin previo aviso una escena o secuencia perteneciente al pasado. Muchas veces, este último recurso, se marca con un cambio en la tipografía del texto.
Cuando la anacronía se producen con respecto al futuro, es decir, se cuenta primero lo que sucede después, se la denomina anticipación. Para llevarla a cabo, se puede emplear un recurso que se llama “flash foward” , que es un pantallazo que anticipa de manera más o menos clara los sucesos que ocurrirán en el futuro. Muchas veces, este recurso suele tomar la forma de una visión, un sueño o una adivinación.
Toda anacronía (anticipación o retrospección) es, con respecto al relato en el cual se inserta o injerta, un relato secundario subordinado al primero. Por ejemplo, si en una novela se comienza refiriendo la boda de dos personajes y luego se lleva a cabo un relato retrospectivo de cómo se conocieron, esta última narración depende del relato principal que es el de la boda (relato primero) y puede designarse como un relato segundo de carácter informativo.
Cuando un texto comienza “in media res” , esto es, en la mitad de la historia, se crea la necesidad de insertar uno o más relatos secundarios retrospectivos que expliquen los antecedentes de la historia narrada. En El gaucho Martín Fierro, por ejemplo, se produce esta situación. En efecto, el narrador protagonista comienza a cantar su historia y, como necesita explicar el por qué de su situación actual de gaucho perseguido por la justicia y desertor, debe retroceder hacia el pasado inmediato (racconto) donde se encuentran las raíces de todos sus males.
Por el contrario, muchos relatos en primera persona (novelas de formación, picarescas o biográficas), como Demian de Hermann Hesse, se prestan a la inserción de anticipaciones pues por su carácter retrospectivo (cuentan lo que ya sucedió) el narrador, que desde su posición de adulto narra la historia de su propio crecimiento, está autorizado a hacer alusiones a un porvenir que él ya conoce (anticipaciones), como se puede observar en este ejemplo de la novela antes citada: “hacía tiempo que yo no me comportaba como un buen alumno, tiempo más tarde descubriría que hay caminos por los que Dios puede llevarnos a la soledad y a nosotros mismos. Ese sería el sendero que me conduciría a mí.”
Es importante aclarar que una vez establecidas las anacronías de un texto es necesario interpretar qué función cumplen dentro de él, pues el análisis no puede detenerse en la mera descripción de las discrepancias temporales que se producen entre el tiempo del relato y el de la historia. El manejo del tiempo es siempre parte de la estrategia global de una narración y está subordinado a aspectos estéticos, ideológicos y/o retóricos, es decir, al efecto que se quiere producir sobre el lector. Por ejemplo, en muchas novelas del escritor norteamericano William Faulkner, las continuas retrospecciones tienen como finalidad subrayar hasta qué punto el pasado determina el presente y el futuro de sus personajes. En el caso de nuestro Martín Fierro, es evidente que el relato de su vida pasada sirve para probar las razones de su condición de excluido en un sistema social y político que no le da cabida al gaucho.
En muchas narraciones el relato de sucesos futuros, bajo la forma de sueños o visiones, actúa como anuncio de un destino fatal e ineludible, como sucede en El sueño de los héroes de Adolfo Bioy Casares, con lo cual desde el punto de vista estético se crea un clima saturado de premoniciones :
“Soñó que llegaba a un salón, iluminado con velas, donde había una mesa redonda, muy grande, a la que estaban sentados los héroes, jugando a la baraja. […] Los jugadores se disputaban el derecho a subir al trono, vale decir, a ocupar el puesto principal y de ser considerados el primero de los héroes. […] Gauna advirtió que un camino de alfombbra roja, como la que había, según es fama, en el Royal, llevaba directamente hasta el asiento. Cuando procuraba entender todo esto despertó.[…] Gauna trató de llamar la atención de los muchachos sobre el hecho de que él hubiera soñado con héroes antes de saber que existían y antes de ver las estatuas.”
(Fragmento) El sueño de los héroes, Buenos Aires, Emecé, 5ta. edición, 1989.
Duración
La duración temporal de un texto narrativo se establece a partir de la relación entre lo que dura la historia que se cuenta (un año, un mes, una hora) y la longitud del enunciado narrativo que la refiere, medida en líneas y páginas.
Así en Las mil y una noches se relatan en apenas cuatro líneas los tres años a través de los cuales se fueron reclutando las víctimas del sultán (A lo largo de tres sangrientos años, la despiadada ley impuesta por el monarca se cumplió al pie de la letra. Todas las regiones del reino se llenaron de dolor y espanto porque hasta los más lejanos y ocultos rincones llegaban los enviados del rey para buscar a las jóvenes que habrían de ser ejecutadas después de compartir, tan solo una noche, el tálamo real.) y, por el contrario, el momento en que el visir confía el motivo de su preocupación a Scheherezade (una conversación de no más de media hora en términos de historia) lleva páginas y páginas de desarrollo, pues evidentemente el carácter dramático y clave de esta situación se desea enfatizar en el texto.
La relación de duración entre historia y relato tiene que ver con el desarrollo de un tempo o ritmo narrativo. Ahora bien, este ritmo se logra, al igual que en una pieza musical, a través de cuatro movimientos, esto es, recursos narrativos, fundamentales :
· Elipsis: Es un recurso que consiste en suprimir información no contándola. El uso de esta técnica proporciona una máxima velocidad a la narración pues a través de ella se pueden eliminar, ya que no se mencionan en absoluto, grandes períodos temporales pertenecientes a la historia. Si escribo “Finalizada la guerra de Troya, Ulises regresó a Ítaca”, estoy silenciando diez años en la historia de este personaje y, de este modo, imprimo una máxima velocidad al relato.
· Pausa descriptiva: La detención temporal que supone toda descripción otorga una velocidad mínima al relato. Esto se percibe claramente cuando leemos textos pertenecientes al realismo literario (siglo XIX) como Madame Bovary de Gustave Flaubert, cuya escritura plagada de descripciones resulta, por momentos, de ritmo muy lento para el lector actual.. En este tipo de narraciones la acción parece detenerse a cada momento, pero ello se debe a la importancia decisiva que tienen los indicios de ambiente y personaje en relación con la estética y la ideología del realismo, movimiento que intenta “reflejar la vida con total veracidad y con los métodos de la ciencias positivas” para lo cual emplea recursos que persiguen el “efecto realidad”.
· Escena dialogada ./ Relato sumario: Estos recursos introducen una velocidad intermedia en la narración. El primero de ellos, la escena dialogada (diálogos entre personajes que se incluyen en un relato), tiende, sin embargo, hacia una mayor lentitud que el segundo, relato sumario , que sugiere un ritmo más rápido. Ejemplo de estas técnicas serían el diálogo entre Scheherezade y su padre (escena dialogada) y la referencia a los tres años sangrientos del reinado del sultán ( relato sumario) en Las mil y una noches.
Por lo general, en lo que podríamos denominar el relato clásico, lo más común es una alternancia entre escena dialogada y relato sumario, aunque la elipsis y la pausa descriptiva son muy usadas también.
Frecuencia
Por último, un estudio exhaustivo del manejo del tiempo en un texto narrativo no puede dejar de tener en cuenta la frecuencia narrativa de un relato, que puede tener, como el verbo, dos aspectos* : repetitivo (iterativo) y puntual.
· El aspecto puntual se reconoce cuando en un texto se producen dos situaciones :
Se cuenta una vez lo que ha ocurrido una vez (Ejemplo: “ Juan salió rumbo a China con la certidumbre de que no volvería a ver nunca más ni el cielo ni el sol de su tierra”.
Se refiere una vez lo que ha ocurrido muchas veces (Ejemplo: “Como todos los días, las chicas saludaron a su madre con la mano en alto”.)
· El aspecto iterativo consiste en narrar muchas veces lo que ha ocurrido una sola vez . Este recurso es característico de la narración moderna, pues supone un trabajo obsesivo del discurso que vuelve una y otra vez sobre un hecho puntual de la historia que desea destacar por su importancia significativa. En El extranjero, de Albert Camus, los episodios correspondientes al velatorio y entierro de la madre del protagonista (Mersault) son relatados varias veces, pues la sociedad encuentra en esos hechos la prueba irrefutable de su criminalidad.
También, como en los casos anteriores, es necesario observar cuál es el efecto que se persigue con el empleo de un aspecto iterativo o puntual dentro de un texto narrativo. En la narrativa de William Faulkner, por ejemplo, es frecuente que un hecho del pasado sea narrado obsesivamente. Una de las posibles explicaciones de esta estrategia es que, en sus novelas, los personajes están determinados por el pasado al que vuelven una y otra vez sin poder desprenderse de él, ya que son como fantasmas atrapados por las acciones propias o ajenas ocurridas con anterioridad.
Basado en Figuras III de G. Genette
Recursos del lenguaje para lograr efectos de sentido
Figuras del lenguaje - tropos
Estas son algunas de las figuras y recursos más usados en el discurso literario:
Anáfora: repetición de una misma palabra al comienzo de verso.
Aliteración: repetición notable de un mismo sonido en diversas o en la misma palabra.
Antítesis: contraposición de palabras o de conceptos (“lloran los justos/ gozan los culpables).
Asonancia: repetición notable de vocales en diversas o en la misma palabra (no confundir con rima).
Comparación: figura que traza un simil entre dos construcciones o sentidos unidas por medio de un nexo compartivo (como): “El sol era redondo como un caramelo de miel”.
Cultismo: palabras que han sido tomadas directamente del griego o el latín: “hipogrifo” en lugar de caballo.
Elipsis: supresión de algún elemento gramatical (verbo, sustantivo, etc.) en la oración para volver más oscuro el lenguaje.
Enumeración: acumulación de palabras con efecto intensificador. En literatura todo lo que se repite es significativo.
Hipérbaton: construcción por la cual se desordena el orden sintáctico habitual con el fin de poner en relevancia algún componente de la oración. “A fugitivas sombras, doy abrazos”.
Hipérbole: exageración ( “Érase un hombre a una nariz pegado”)
Ironía: empleo de una expresión con valor contrario al literal, “me encanta que ensucien la ropa recién lavada”.
Metáfora: Procedimiento por el cual se sustituye un elemento real por uno imaginario o poético. Tiene como base una comparación entre dos elementos a la que le falta el nexo comparativo y muchas veces el referente real: “Tus dientes, perlas” (metáfora impura); “Las perlas de tu boca” (metáfora pura).
Metonimia: desplazamiento que se produce entre dos elementos contiguos que no pertenecen al mismo ser u objeto. Dos operaciones son propias de la metonimia: nombrar el continente en lugar del contenido (la Casa Rosada emitió un comunicado) o el efecto en lugar de la causa (las olas crujen bajo el muelle).
Neologismos: palabras de invención novedosa: “archipobre”.
Oxímoron: relación entre dos elementos antitéticos (“oscura claridad”) que intensifica la significación de ambos miembros del binomio.
Paradoja: contradicción conceptual: “cuchillo sin hoja al que le falta el mango”.
Paralelismo: versos que tienen una construcción sintáctica similar (“con el pico cortaba la rama/ con la rama cortaba la flor”).
Quiasmo: se repite la relación entre dos palabras pero en forma invertida: “hay que comer para vivir y no vivir para comer”.
Sinécdoque: recurso que consiste en nombrar la parte por el todo: “dos ojos avanzaron hacia mí”.
Zeugma: coordinación gramatical de dos palabras pertenecientes a universos semánticos diferentes: “vestidos de andrajos y desalientos”
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